23 de febrero de 2015

For an empty Valentine's day

Era la princesa sin castillo. Su sonrisa, más brillante que cualquier anillo, que cualquier diamante. Aquella mirada interesada e interesante, parecía más tierna que la mejor amante. Una belleza que crece a cada instante, hace de mi cara un cuadro cuando la veo; sin duda, es el marco del mayor deseo. Su indolencia, quizás, el único pecado, una insensible indiferencia que hacía creer, a cualquiera que la amase, que se había equivocado. Resumido en una frase, culpable de ser inocente, de ser querida como es debido y no ser consciente. Una pesadilla que jamás olvido. Pero no busco conciliar el sueño, sino que sueño con el concilio. Un idilio, un imposible final feliz contigo, la princesa sin castillo.